Chapter I

Y aquí escuchando a Leslie Cheung cantar me encuentro actualizando esto que se quedó en estado cataléptico.

Sigo sin entender como tan talentoso artista se suicidó tan joven, pero su muerte me hizo pensar que tengo demasiadas cosas muertas que debo utilizar, como este blog.

Mi mente está ahora en plasmar las cosas en papel, dibujando y creando junto a lo que me gusta pero también quiero escribir.
Estoy evaluando el tiempo que le voy a dedicar a este espacio que quiero que tenga una constancia respetable.

 

He aquí mis pautas de cómo re-comenzar:
Lo usual en el pasado era dedicarle a algo personal. La escritura personal me ha ayudado a tener una especie de “recording” de ciertas cosas puntuales que olvido con el tiempo y que si cuando se presenten nuevamente no distingo si ya he vivido o no, puedo confirmar. Aunque no lo crean me pasa mucho porque de por sí ya siento que mi alma ha vivido demasiado, creo que mi percepción del tiempo y el espacio es muy diferente al de la gran mayoría de personas que conozco. Por eso una bitácora de palabras aquí o donde sea puede ayudarme mucho por ejemplo en situaciones tipo:
 ”Doc, toda mi vida el ojo me ha molestado así que no es novedad, no es algo reciente, no Doc, no me lo he taladrado para que esté jodido ahora.
Hagamos bien su anamnesis pues recuerdo perfectamente que en la entrada de mi blog de hace unos 10 años me quejé de lo mismo, está escrito.”
Hoy estoy dándome cuenta que he perdido algunos años por reprimirme de hacer ello por cuestiones que no merecen ni ser mencionadas aquí. Y veo que si me ha servido mucho para varias cosas el postear en mi blog, al leer y re-leer cada cosa, cada escena, tengo presente muchas cosas buenas y también las malas.
Técnicamente en la actualidad tengo como que palabras atoradas en mi “riñón” metafórico, una especie de atoro venoso que hay en mi organismo espiritual en general, quiero escribir, sé que cuando uno siente esa contención interna, da mucha frustración innecesaria y por eso, la solución está aquí.

 

Durante un tiempo me dediqué a publicar cosas que adquiría por pasión a la colección, hobbies, etc. Y era una forma inconsciente de “distorsionar” esa liberación personal. Ahora después de un gran periodo de aislamiento he perdido la costumbre de tomarle foto a todo. Normalmente me olvido, considero poco indispensable retomar ese hábito. Hasta con la comida lo olvido porque es la mayor parte del tiempo que cuando ya me empujé medio plato de algo novedoso digo algo como: “rayos, le hubiera tomado foto.” y pues quizá con el paso del tiempo vuelva a acoplar esa costumbre al mismo ritmo o quizá ya no más pero para mis dibujos esto será un must.

 

Podría escribir un libro sobre todas las cosas “personales” que han llegado a mi en los recientes años. Mis pensamientos han estado en muchos lugares, he experimentado una verdadera trascendencia mental. He conocido personas que nunca pensé que conocería o que existían, entidades, experiencias, lugares, situaciones, es como si todo lo que se me negó ver durante años sucediera a la velocidad de la luz, también me reencontré con muchísimas cosas olvidadas y lo mejor fue encontrar lo más importante que tenía olvidado que era a mi misma.
Al hacer esto, todo lo que mi propio poder mental creó negativamente y me bloqueó de hacer lo que sea fue derrotado. Y absolutamente todo lo que me inmovilizaba tanto físico como mental desapareció, como si jamás hubiera existido y es que en realidad, nunca existió.
Durante esta experiencia descubrí que cada uno tiene que encontrar la forma de llegar a ese punto exacto en el que tu mente nota que sobrepasas el límite de tu ilusoria existencia. Sí, ilusoria.
Si tienes suerte, lo descubrirás tu también en algún punto, porque nadie te dirá cómo hacerlo, sólo tú, tu yo del pasado, tu yo presente y tu yo del futuro.
A veces esa suerte no llega en el mejor momento ni de la mejor manera e incluso a algunos lamentablemente jamás les llega y por esto, basándome en mis malos momentos, puedo decir que a veces tienes mucha pero mucha suerte por sufrir, aunque no lo creas.

 

¿Quién soy?
Soy quien soy, mi entidad puede estar definida para ti en un millón de contextos armados con el paso del tiempo, pero algo que nunca dejaré de ser y que sé que soy es ser un artista.
Soy tu amiga, soy tu enemiga, soy quien quieras que sea en tu mente. Pero nada de lo que tu te inventes en la cabeza podrá cambiar que soy la única que libra la guerra en el juego de mi propia vida y tú eres un simple espectador así como lo soy en la tuya.
Esta guerra se encuentran desatada en los muros de la consciencia y de la inconsciencia, alimentándose día a día con cada paso y cada acción, múltiples guerras personales que van siendo ganadas o perdidas dependiendo de las circunstancias, actitudes, con consecuencias buenas, malas y cosas imposibles de controlar completamente. Lo único que puedo decirte de esto es que hasta en la peor circunstancia se encuentra algo de luz porque no hay una “oscuridad” si no existe una mínima de luz.
Si crees que la vida es difícil, te garantizo que mientras tengas la capacidad de seguir respirando involuntariamente porque tu organismo necesita ese oxígeno, lo que sea que crea tu maldita cabeza que impide que cumplas tu propósito, va a ser algo de lo que estarás absolutamente equivocado, siempre.
Mi mente es lo más poderoso que poseo y tu también posees la misma cualidad, no puedo darme el lujo de decirte que mi estado es más avanzado que el tuyo porque aún soy un aprendiz en este mundo y puede que hasta tu sepas algo que yo aún no descubro, pero este poder nos da la capacidad de llegar al infierno y a la vez nos da la misma facultad de librarnos de el.
Cierra los ojos… detén el tiempo por un instante, en silencio, en soledad, en introspección, obtendrás una respuesta y con ella podrás ver cómo lentamente todo lo asqueroso que te rodea se desmorona para construir algo nuevo, algo que jamás conociste y algo que nadie podrá contarte.
Soy tan humano como tú y soy también tan divino y tan demoniaco a la vez. Matices necesarios para el despertar de la existencia porque no hay sólo de uno o nada de ninguno.
Tu batalla y la mía por más diferentes que puedan parecer y quieras creer, tienen un mismo fin.

 

jagannath012019